¿Por qué?

En las escuelas a menudo nos encontramos con un porcentaje elevado de alumnos para quienes su aprendizaje no es significativo, ya que no encuentran relevantes los contenidos enseñados en clase. Esto los limita a la hora de transferir lo trabajado en la escuela a cualquier situación cotidiana.

En el caso de las matemáticas, esta situación es aún más evidente. Si añadimos a esto, el grado de abstracción requerido en la asignatura, nos encontramos con que una parte muy importante del alumnado no entiende qué hace ni por qué. La memorización de conceptos y procedimientos acostumbra a ser la manera cómo los alumnos afrontan las matemáticas. En consecuencia, no pueden adaptarse a posibles cambios en el planteamiento o aplicar lo trabajado a otras situaciones o contextos.

Nuestro proyecto tiene como objetivo desarrollar el pensamiento metacognitivo. Independientemente de su edad, los alumnos consiguen verbalizar las estrategias usadas y los procedimientos seguidos. Cuando explican lo que han hecho, están compartiendo sus pensamientos con sus compañeros, promoviendo el aprendizaje entre iguales y escuchando activamente, con la consiguiente mejora de su competencia lingüística. Cuando el alumno sabe explicar lo que ha hecho, significa que ha estructurado su pensamiento y que lo tiene integrado y que, por tanto, lo puede transferir a cualquier otra situación o ámbito.